Ramón Franco, el gran aviador español

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Me sorprende lo poco que conocen los españoles de hoy a uno de los paisanos más famosos en toda la historia de la nación. Si Francisco Franco, su hermano, es un personaje familiar para cualquier íbero porque gobernó España durante casi cuarenta años, antes de que la gente supiera nada del dictador, Ramón Franco era una de las personas más famosos del país; tuvo en vilo a los españoles desde 1926 ─cuando cruzó a bordo del Plus Ultra el Atlántico Sur─ hasta 1932, en que la política logro marginar y oscurecer su figura.

Ramón se enfrentó a los moros en la guerra de Marruecos dando muestras de un valor lindante con la insensatez, en África aprendió árabe, se paseó desnudo bajo el sol, jugó en los casinos, visitó las casas de lenocinio y desafió todas las normas que le impusieron sus jefes; ingresó en la recién nacida Aviación para demostrar que poseía unas cualidades excepcionales para manejar las aeronaves; batió récords aéreos internacionales, bombardeó zocos, poblados y tierras de labor de los insurrectos marroquíes y atravesó el Atlántico Sur en el viaje más aclamado, famoso y aplaudido que jamás hizo la aviación española; se perdió en el Atlántico Norte y sobrevivió con sus tripulantes a bordo de su hidroavión cuando en España ya lo habían dado por muerto; resucitó en el océano para regresar a Gibraltar a bordo de un portaaviones del Reino Unido y ser aclamado en su país con mayor fervor, si cabe, del que suscitó al volver de Buenos Aires; en España se apuntó a la revolución; participó en la sublevación de Cuatro Vientos de donde tuvo que escapar en un aeroplano a Lisboa, después de pasearse por los cielos madrileños con el avión cargado de bombas sin que se atreviese a descargarlas sobre el Palacio Real; se exilió en París y regresó a Madrid cuando se proclamó la República; trabajó para el Gobierno como responsable de la Aeronáutica Militar, pero muy pronto se enfrentó a los ministros de Alcalá Zamora y fue destituido; como político radical, militó en la Esquerra catalana de Maciá, hizo propaganda en Andalucía con Blas Infante, promocionó la creación de una Alianza de Izquierdas enfrentada con el Gobierno y fue acusado de organizar una revuelta sediciosa en la base aérea de Sevilla; decidió abandonar la política cuando sus partidarios perdieron en las elecciones de diputados a la Generalidad, en noviembre de 1932; intentó incorporarse, sin que se lo permitiese Azaña, a la Aviación militar durante más de un año, y aprovechó la llegada al Gobierno de Lerroux, en 1933, para normalizar su vida como piloto de la Aeronáutica Militar; consiguió que lo destinaran a la embajada de Estados Unidos como agregado y regresó a España en octubre de 1936 cuando estalló la guerra civil; para sorpresa de muchos, se alistó en las filas de su hermano Francisco que lo destinó a la base de Palma de Mallorca, en contra de la opinión de Kindelán, el general que mandaba la aviación franquista; en octubre de 1938, pereció con toda su tripulación en un accidente aéreo cuyas causas no se han aclarado nunca.

Su vida amorosa estuvo marcada por dos mujeres: Carmen, su primera esposa y Engracia, la segunda. De su existencia con la primera nos quedan las memorias que dictó para reivindicar su figura, deformada por las declaraciones que de ella hizo en vida la hermana del aviador: Pilar Franco. De la segunda apenas se tiene información, ni siquiera en qué lugar fue enterrada. Reconoció la paternidad de una hija de Engracia, de quien sí sabemos que ha fallecido, pero es imposible asegurar que Ramón fue el padre natural de la muchacha.

Más aventuras difícilmente caben en una vida. Una existencia que discurrió pareja a las fuertes turbulencias de la sociedad española de principios del siglo veinte.

Ramón Franco nació en 1896, cuando nadie había volado con una máquina más pesada que el aire. Los hermanos Wright inventaron el aeroplano moderno en 1903, aunque hasta 1909 no empezaron a construirse los primeros aviones que tenían alguna utilidad práctica. El que se convertiría en el aviador español más famoso de todos los tiempos, tenía entonces trece años. Ramón vivió el vertiginoso desarrollo que tuvo la Aviación durante sus primeros años. Peleó contra los cabileños en lo que se llamó el Protectorado Español de Marruecos, que jamás existió. Allí vivió las crueldades de la guerra en la arena del desierto y desde el aire. Su corazón se endureció en la ferocidad de aquellos combates. Formó parte del grupo de militares que se llamaron africanistas, defensores de unas posesiones que jamás tuvo España y orgullosos de la sangre que por ellas derramaron. Vivió los mortíferos ataques de la aviación a los insurrectos, organizados para llevar el horror a las retaguardias de los cabileños con la intención de desmoralizarlos. Se convirtió en un ídolo, en el símbolo de las virtudes de una raza, en un personaje fabricado por la política para deslumbrar los ojos de un pueblo cuyas miserias nadie quería ver. Se adhirió a quienes, por la fuerza, estaban dispuestos a derrocar una monarquía agotada, incapaz de dar alguna salida a los problemas del país. Luchó como un soñador revolucionario, solitario, en el tablero de la política, acompañado de muchos para quienes no tenía más valor que el de atraer los votos de la gente. El huracán de aquellas fuerzas lo vapuleó hasta dejarlo sin aliento, desnortado, y trató de refugiarse otra vez en lo que lo había hecho famoso: la Aviación.

Ramón Franco vivió con intensidad todos los grandes eventos que vapulearon la sociedad española durante los primeros años del siglo veinte: la guerra de Marruecos, la dictadura de Primo de Rivera, la lucha por el advenimiento de la República, la violencia en las calles, el resurgir de los nacionalismos, los grandes cambios sociales y la guerra civil. Su historia es parte de la historia de la Aviación, de los españoles, y de la humanidad. Escribirla me ha llevado miles de horas de búsqueda de artículos en las hemerotecas, la lectura de decenas de libros y mucho tiempo de reflexión y trabajo.

A lo largo de las próximas semanas publicaré el libro en su totalidad, o gran parte del mismo, en este blog. Para quien esté interesado, también tengo intención de editar una versión impresa de la obra y otra en formato electrónico.

 

 

Denia, 28 de agosto de 2017

 

Este es el contenido completo del libro, para acceder a las partes publicadas basta hacer click en el enlace:

 

RAMÓN FRANCO, EL GRAN AVIADOR ESPAÑOL

 

ÍNDICE

 

 

LIBRO PRIMERO

NICOLÁS FRANCO SALGADO-ARAUJO

El joven contable de navío

1896, el año que nació Ramón Franco

La familia

El chulo de la Bombi

1909, en Marruecos

1909, el año que nació la aviación en el mundo

1909, la aerostación española

Los jóvenes cadetes

 

LIBRO SEGUNDO

EL PROTECTORADO

La zona de influencia de España en el Protectorado francés de Marruecos

1913, los primeros aviones militares españoles en África

Raisuni y Abd-el –Krim

El Chacal

El alto comisario Francisco Gómez Jordana

La aviación durante la Primera Guerra Mundial

Las trincheras y los ases

El aviador Ramón Franco y el resurgir de la aviación española

Annual

Ramón y Paco en Melilla

El ocaso del León

Carmen

Julio Ruiz de Alda

Alhucemas

 

LIBRO TERCERO

LA INVENCIÓN DE UN HÉROE

El Alcione y un Dornier Wal sin nombre

Cristóbal y Ramón

El halo delos aeronautas

El precio del éxito

Buenos Aires

El final del raid a la Argentina

El regreso del héroe

La gira de Rada, las conferencias de Julio y el triste viaje del Alsedo

La boda de Pablo Rada

 

LIBRO CUARTO

LA VUELTA AL MUNDO

Circunvalar el planeta

De fabricación nacional

El Jesús del Gran Poder

El vuelo del Superwal

Los Dornier Wal 15 y 16

El último raid del comandante

Hasta dentro de ocho días

La Odisea

No puedo seguir siendo ni jefe ni amigo de ustedes

 

LIBRO QUINTO

EL REVOLUCIONARIO

La génesis de un rebelde

En busca del orden

Con Mola en los talones

En la prisión militar de San Francisco el Grande

Desaparecido

Cuatro Vientos, 15 de diciembre de 1930

El exilio

 

LIBRO SEXTO

EL POLÍTICO

Director general de Aeronáutica

El complot de Tablada

Engracia Moreno

Los suplicatorios

El primer revés del general

Villa Cisneros

La Sanjurjada

El ocaso político del aviador

 

LIBRO SÉPTIMO

EL REGRESO DEL AVIADOR

El magnífico vuelo del Cuatro Vientos

De la mano de Alejandro Lerroux

La difícil tarea de convertirse en agregado

Franco con Franco

Palma de Mallorca

Su último vuelo

 

EPÍLOGO

 

 

 

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