
La esperanza de vida de las personas, cuando se jubilan a los 65 años, es superior a 20 años en la mayoría de los países civilizados. Estos venerables adultos manejan más del 40% de la riqueza y sus preferencias han cambiado: en vez de acumular bienes para sus descendientes prefieren disfrutar de los placeres que les ofrece la vida. Y no se escapan de la tendencia general que afecta a los ciudadanos del siglo XXI, al priorizar experiencias que satisfacen los sentidos a la adquisición de objetos.
Los precios de los billetes de avión se han reducido un 40% durante los últimos 10 años. Además de los destinos tradicionales, la publicidad de la industria turística ofrece lugares recónditos, viajes de lujo y acceso a una exquisita diversidad de mundos de colores, sabores y sensaciones exóticas y excepcionales. A esta variadísima oferta turística se accede fácilmente a través de dispositivos electrónicos personales, gracias a internet, los sistemas globales de distribución y la inteligencia artificial. La gente de esta época, jóvenes y ancianos comparte el afán viajero. Quizá hayamos pasado de ser homo sapiens a homo peregrinus.
El informe de Google de enero del presente año (The power of travel-2050) lo explica muy bien. Según sus proyecciones, el turismo impulsará el crecimiento de la aviación hasta la mitad de la presente centuria, doblándose el tráfico aéreo global del año 2025. La demanda parece inevitable, si la riqueza del mundo continúa creciendo al ritmo presupuestado, y para satisfacerla la industria debe resolver los problemas que limitan su crecimiento, pero eso es algo que siempre ha conseguido.
Lo que más me llama la atención de este informe es que en 2025 Francia sigue encabezando, a nivel mundial, el tráfico de llegadas de turistas (105 millones), seguido de España (95 millones), pero en 2050 España encabezará la lista (130 millones) quedando en segundo lugar Francia (125 millones). A mitad de siglo España relevará a su eterna rival en el liderazgo global de esta actividad ocupando China un tercer lugar (110 millones) por delante de Estados Unidos (105 millones). Pero, quizá lo más interesante del documento es que, del gasto total en turismo a nivel mundial, Europa recibió un 46% en 2025, pero estima que, en 2050, esta cifra aumenta al 58% a pesar de que el número de visitas disminuya porcentualmente. No solo Europa se beneficiará de más turistas, sino que el ingreso medio se incrementará.
Opino que, salvo desastrosos imprevistos, Google nos ofrece un panorama bastante aproximado de lo que ocurrirá con el crecimiento del turismo y la aviación en el planeta durante los próximos 25 años. No creo que la imposibilidad, que está poniendo de manifiesto la aviación comercial de cumplir con sus propios objetivos medioambientales, vaya a ser capaz de frenar la imponente presión del desarrollo económico mundial. La cuestión económica siempre termina imponiéndose.
Para España, que cuenta con una magnífica infraestructura aeroportuaria y turística, alcanzar la cifra de 130 millones de visitantes en 2050 no es un objetivo muy difícil de cumplir, aunque algunos de sus aeropuertos planteen serios problemas de crecimiento y otros están deficientemente dotados como el de Valencia. La gestión aeroportuaria del país depende de Aena: una empresa público-privada, cuyos administradores designa el Gobierno. Tradicionalmente este esquema ha facilitado que se llevaran a cabo inversiones innecesarias en aeropuertos pequeños a costa de evitarlas o demorarlas en aeropuertos de mayor tráfico y rentabilidad. Aún así, el balance no ha sido malo para la nación. Las cámaras de comercio locales y políticos autonómicos siempre han deseado ejercer un mayor control sobre el desarrollo y funcionamiento de las instalaciones aeroportuarias ya que son conscientes de su influencia en la economía regional.
Si en el año 2020 el número de pasajeros internacionales, a nivel mundial fue de 670 millones, en 2025 la cifra se dobló y en 2050 se espera un tráfico de 3500 millones de pasajeros, parece lógico que la gestión aeroportuaria en el país del llamado a convertirse líder global de este trasiego de homo peregrinus se someta a una revisión pública y transparente.
The Power of Travel 2050 – A study by Google and Alvarez & Marsal
