Los secretos de Charles Lindbergh

grsDK

Charles Lindbergh y Anne Morrow

Millones de personas se acuestan todos los días en París. Pero, el 21 de mayo de 1927, fue la primera vez que lo hizo una persona que el día anterior se había despertado en Nueva York. El viajero se llamaba Charles Lindbergh, tenía 25 años y esa noche había aterrizado en Le Bourget, después de cruzar el océano, en solitario, a bordo de su avión: Spirit of St Louis. La proeza le serviría para ganar el premio Orteig.

Raymond Orteig, había desembarcado en Estados Unidos cuando tenía 12 años, en 1882, con 13 francos en el bolsillo. Era uno de los muchos emigrantes franceses que llegaban al Nuevo Mundo en busca de fortuna. No todos la encontrarían, pero Raymond sí lo hizo. Empezó a trabajar como portero y veinte años más tarde era el propietario del hotel Lafayette de Nueva York. Durante la Primera Guerra Mundial, su hotel fue el favorito de los aviadores franceses que visitaban la ciudad norteamericana. En 1919, Orteig, con la ayuda técnica del Aero Club de América, estableció su premio, dotado con 25.000 dólares, para el primer aviador de un país aliado que volara, en cualquier dirección, de Nueva York a París. La validez del premio se extendía durante cinco años que transcurrirían sin que nadie lo ganase; Orteig lo prorrogó otros cinco más.

Cuando Lindbergh despegó del Roosevelt Field en Nueva York, Orteig estaba de vacaciones, con su esposa, en la ciudad francesa de Pau. Su hijo le envió un telegrama y el hotelero salió hacia Paris donde llegó a tiempo para recibir a Lindbergh en el aeródromo de Le Bourget.

Otros aviadores habían intentado ganar el premio a lo largo de los últimos meses. Al as de la aviación francesa de la Primera Guerra Mundial, René Fonck, se le había roto el tren de aterrizaje de su Sykorsky cuando trataba de despegar de Roosevelt Field, ocho meses antes. En el accidente perdieron la vida los dos tripulantes que le acompañaban. Un mes antes, dos aviadores de la Marina estadounidense, Noel Davis y Stanton Wooster también fallecieron en un accidente durante el despegue en el aeródromo Langley, en Virginia, cuando probaban el avión que tenían previsto utilizar en la travesía trasatlántica. Hacía un par de semanas, el 8 de mayo, otro as de la aviación francesa, el capitán Charles Nungesser y el navegante François Coli, habían despegado de París con un hidroavión Levasseur PL 8, rumbo a Nueva York, y se perdieron para siempre en el océano.

El viaje trasatlántico era peligroso y aunque a Lindbergh no le gustaba asumir grandes riesgos, siempre pensó que sin riesgo el éxito era imposible. Cuando despegó de Nueva York, la previsión meteorológica, sin ser muy mala, no era buena. Las borrascas le ayudaron a cruzar el océano en 33.5 horas. Había despegado del aeródromo Roosevelt a las 7:52 de la mañana del día 20 de mayo y aterrizó en el aeropuerto de Le Bourget a las 10:22 de la noche del 21.

En París, Lindbergh fue recibido por unos 150.000 espectadores que lo sacaron de la cabina en volandas y tuvo que intervenir la policía, para evitar que el avión lo deshiciera el público y lo convirtiese en un montón de pequeños souvenires.

El avión, Spirit of St Louis, se construyó en la empresa que habían fundado Frank Mahoney y Claude Ryan, en San Diego, en 1925. Un ingeniero de dicha sociedad, Donald A. Hall, lo diseñó con el objetivo de ganar el premio Orteig de acuerdo con las ideas de Lindbergh. El 23 de febrero de aquél año, Lindbergh había encargado el avión por un importe de 10.580 dólares y el compromiso de que se construiría en dos meses. El piloto quería que llevase un solo motor porque era la configuración que le parecía más segura y su obsesión, desde el primer momento, fue la reducción de peso. No quiso transportar nada que no fuera absolutamente imprescindible, ni siquiera una radio, porque entonces estos equipos eran bastante pesados.

Antes de cruzar el océano con su avión, a Charles Lindbergh no lo conocía nadie. El histórico vuelo le otorgaría una fama como muy pocas personas habían acaparado hasta entonces. En Francia, el presidente de la República le otorgó la medalla de la Legión de Honor y regresó a Estados Unidos a bordo de un buque de la Marina estadounidense: el Memphis. Nada más llegar, aviones, buques de guerra y hasta un dirigible, lo escoltaron hasta la base naval en Washington DC. El presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge lo condecoró y el departamento de Correos emitió sellos con un mapa del vuelo del Spirity of St Louis.

A partir de entonces la vida del famosísimo Charles Lindbergh sería muy complicada.

En diciembre de 1927, el gobierno de Estados Unidos pidió a Lindbergh que efectuara un viaje oficial por Latinoamérica que facilitara a la diplomacia de su país estrechar lazos con sus vecinos del sur. Durante su estancia en México conoció a Anne Spencer Morrow, hija del embajador estadounidense, con la que contraería matrimonio en 1929. Lindbergh enseñó a Anne a volar y juntos realizaron muchos viajes, por encargo de las líneas aéreas, a fin de recabar datos para la apertura de nuevas rutas.

El 1 de marzo de 1932, el hijo de los Lindbergh, Charles Augustus, de 20 meses de edad, fue secuestrado en su casa de Nueva Jersey; los padres pagaron 50.000 dólares de rescate, pero diez semanas más tarde la policía encontró el cuerpo del niño. En 1934, un carpintero, Bruno Richard Hauptmann fue acusado del asesinato y detenido. El juicio sometería a los Lindbergh a una terrible presión mediática hasta el punto de que, en 1935, decidieron trasladarse a vivir a Europa, con su hijo Jon de tres años. El 3 de abril de 1936, Hauptmann, que había sido declarado culpable en el juicio, fue ejecutado en la silla eléctrica de la prisión estatal de New Jersey.

Mientras estuvo en Europa, Lindbergh viajó a Alemania y quedó impresionado con la industria aeronáutica de aquél país. En 1938 Hermann Goering le otorgó un medalla honorífica que en Estados Unidos suscitó muchas críticas y opiniones poco favorables al aviador por su admiración y simpatía por los nazis.

En 1939 Lindbergh regresó a Estados Unidos y en 1941 actuó como portavoz de la organización America First que estaba en contra de que el país entrara en guerra contra Hitler. La desaparición del nazismo dejaría a Europa indefensa frente al comunismo soviético, según defendían los partidarios de este movimiento político. Lindbergh criticó la política exterior del presidente Roosevelt, acusó a grupos de presión británicos y judíos de manipular los destinos de su país y renunció a su escalafón como aviador militar en la Reserva. Cuando los japoneses atacaron Pearl Harbour, Lindbergh abandonó sus posiciones políticas y trató de colaborar con el Gobierno que, entonces, prefirió prescindir de sus servicios. Durante el conflicto armado, Lindbergh trabajó como asesor técnico y piloto de pruebas para la Ford y la United Aircraft Corporation. En abril de 1944 estuvo en el frente del Pacífico, como piloto civil, aunque participó en más de 50 misiones de combate.

Después de la guerra, el presidente Eisenhower le volvió a otorgar su rango militar. Lindbergh trabajó como asesor de la Fuerza Aérea estadounidense, de la línea aérea Pan American y contribuyó a definir las características del Boeing 747. En 1953 publicó su libro The Spirit of St. Louis que al año siguiente ganaría el premio Pulitzer.

A partir de 1960 se interesó por la conservación de especies en peligro de extinción como las ballenas azules y por los aspectos culturales de algunos pueblos africanos y filipinos. No apoyó el desarrollo de los aviones supersónicos por la contaminación atmosférica y se retiró a vivir en la isla hawaiana de Maui, donde murió de cáncer en 1974.

En agosto de 2003, Dyrk, Astrid y David Hesshaimer anunciaron, en una conferencia de prensa que se celebró en Munich, que los tres eran hijos de Charles Lindbergh. Hicieron públicas más de 100 cartas de amor que Lindbergh había enviado a su madre Brigitte, desde finales de la década de 1950 hasta su muerte en 1974, y para que no quedara la menor duda de la veracidad de sus aseveraciones se sometieron a un test de ADN que las confirmó. Poco después se supo que el gran aviador había mantenido también relaciones amorosas con otras dos mujeres alemanas con las que tuvo otros cuatro hijos. Todos ellos nacieron entre 1958 y 1967.

La existencia de una vida tan agitada por pasiones que no quiso mostrar en público, en un personaje como Lindbergh, podría explicarse a partir del trauma que le causó el asesinato de su primer hijo. Fue muy estricto con los cinco hijos que sobrevivieron de su matrimonio con Anne, mantuvo posiciones ideológicas bastante extremas a lo largo de su vida y no supo controlar sus devaneos amorosos, en los que encontraría el modo de liberar sus profundas tensiones internas.

Sin embargo, la prensa de Estados Unidos ha preferido ignorar la vida amorosa secreta del famoso piloto. Hasta hoy, ha pasado por alto aquella parte de la existencia del héroe que mantuvo celosamente oculta mientras vivió. Es posible que, Lindbergh, tal y como ya había acertado a explicar su mujer Anne Morrow, solamente amó a su avión: el Spirit of St Louis.

de Francisco Escarti Publicado en Aviadores

2 comentarios el “Los secretos de Charles Lindbergh

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s