La gran carrera de 1934, de Londres a Melbourne

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Gente de Albury ayuda a sacar del lodo al DC-2 de la carrera aérea Londres-Melbourne (1934)

John Batman fundó la ciudad de Melbourne en 1834 y los actos de conmemoración de su primer centenario los abriría en el parlamento australiano el príncipe Enrique, duque de Gloucester, en representación de su padre Jorge V.

El príncipe había ido de safari con su hermano a Kenia en 1928 y allí conoció a Beryl Markham con quién inició un apasionado romance. Un año después Markham residía en Londres donde visitaba con frecuencia a Enrique en el palacio de Buckingham. A la familia real la relación amorosa del duque no le pareció apropiada y la aviadora aceptó una pensión anual de un fondo de 15000 libras, que generosamente le ofreció la Corona, a cambio de abandonar el Reino Unido.

Uno de los eventos más importantes de la celebración australiana que con tanta pompa inauguró el príncipe Enrique fue la London to Melbourne Air Race, una carrera de aviones.  De los veinte participantes había tres Havilland DH.88 Comet, aeronaves construidas a propósito para ganar la prueba.

La tripulación de uno de los DH.88 estaba compuesta por un piloto de la Royal Air Force (RAF), el teniente L.C.W. Scott,  y el capitán Tom Campbell Black.

El capitán Campbell y Beryl Markham también habían sido amantes. Tom Campbell voló en la Royal Air Force durante la guerra y cuando acabó la contienda se trasladó a Kenia con su hermano para explotar una granja. A Tom le aburriría la agricultura y en septiembre de 1928, con otros amigos, compró el primer aeroplano que se registró en aquél país, un De Havilland DH51, al que le pusieron el nombre de Miss Kenya.  Al año siguiente Florence Kerr Wilson creó la Wilson Airways en Kenia que empezó a operar con un Gypsy Moth que pilotaba Campbell. El aviador también asumió el cargo de director ejecutivo de la compañía. La empresa creció y cuando Beryl  Markham, en  1931, recibió clases de vuelo de Tom,  ya contaba con una flota de cinco aeronaves. Por entonces Beryl perdió a su amante secreto- Denys Finch Hatton- otro piloto famoso no tanto por sus hazañas aeronáuticas sino por su relación amorosa con Karen Dixen, la autora de Memoras de África. Denys murió en un accidente aéreo en mayo de 1931.  Beryl, que estuvo a punto de quitarle el novio a Karen y que ya había mantenido también relaciones amorosas de forma esporádica con el marido de la escritora, se entregó a un nuevo romance amoroso con su profesor: Tom Campbell Black.

Tom abandonó Kenia en 1932 y fue él quien rompió las relaciones con Beryl.

En 1934, antes de volar a Melbourne, Campbell  hizo pública su intención de casarse con Florence Desmond, una hermosa actriz británica. Beryl le envió un telegrama a Tom: “Querido  ¿es verdad que te vas a casar con Desmond? Por favor responde stop corazón roto Beryl”. El mensaje se filtró a los medios y algunas revistas cambiarían el nombre a la London to Melbourne Air Race para llamarla  “Air Race Romance”.

La carrera comenzó el 20 de octubre, a las seis y media de la mañana. El Havilland DH.88, Black Magic, pilotado por la famosa aviadora Amy Johnson y su marido Jim Mollison tomó la delantera, pero debido a problemas técnicos se vio obligado a retirarse. Tom Campbell y Scott ganaron la carrera con su Grosvenor House– pintado de un color escarlata que no podía pasar desapercibido al cubrir la trayectoria de 11000 millas en 70 horas y 55 minutos.

De Havilland había construido los DH.88 para ganar aquella competición. Los vendió a un precio de 5000 libras con las que no cubrió los costes de desarrollo del aparato, pero la carrera aérea de Londres a Australia tenía que ganarla una aeronave hecha en el Reino Unido y el fabricante británico supo estar a la altura de las circunstancias. La victoria de Campbell y Scott no fue una sorpresa para nadie. La verdadera sorpresa fue que en segundo y tercer lugar llegaron dos aeronaves comerciales, fabricadas en Estados Unidos. No eran máquinas hechas para competir sino productos construidos para transportar pasajeros. En realidad, el gran vencedor de la carrera y el avión que acaparó mayor interés fue el que llegó en segundo lugar: un DC-2 de la aerolínea KLM con el nombre de Uiver (cigüeña).

Los DC-2 habían empezado a volar en Estados Unidos en el mes de mayo de aquél mismo año. Los operaba la TWA, podían transportar 14 pasajeros y hacían la ruta de costa a costa con tres escalas. La aerolínea había definido sus especificaciones y el fabricante de California Douglas los diseñó de acuerdo con las directrices de la TWA que quería un avión capaz de competir con el Boeing 247 de United Airlines. Del prototipo, DC-1, que  recibió la TWA en diciembre de 1933, solamente se fabricó una unidad porque la línea aérea quiso que los aviones de serie incluyeran algunas mejoras y llevaran dos pasajeros más. Las modificaciones de última hora retrasaron la puesta en servicio de los DC-2 que tendría lugar casi un año después que lo hicieran los Boeing 247 de la United. El retraso había valido la pena y una prueba de ello fue la victoria del DC-2 frente a su enemigo comercial, en un trayecto difícil y de muy largo recorrido. El margen del éxito fue estrecho, el  DC-2- con 90 horas y 13 minutos de vuelo- apenas sacó algo más de dos horas a su verdadero rival: el Boeing 247.

El viaje del Uiver no estuvo exento de incidentes y poco faltó para que tuviese que abandonar la competición. Una tormenta le obligó  a dirigirse a Albury, en New South Wales, un lugar sin aeródromo. El ingeniero de la oficina de correos señalizó la posición de la pequeña ciudad a la tripulación del DC-2, desde la subestación eléctrica, apagando y encendiendo todas las luces de la población varias veces. Un locutor de radio local llamó a los automovilistas para que acudieran a iluminar con sus faros una improvisada pista de aterrizaje donde el aeroplano pudiese aterrizar. El DC-2 se posó en un inmenso lodazal. Al día siguiente, centenares de paisanos de Albury tiraron de cabos hasta sacar a Uiver del barro. Sin la colaboración de las gentes de aquella ciudad el DC-2 jamás hubiera terminado la carrera. KLM agradeció aquél servicio con un importante donativo al hospital de Albury.

En Melbourne, Scott y Tom Campbell recibieron el trofeo de manos del príncipe Enrique, duque de Gloucester, que permaneció en el país durante los eventos de la celebración del centenario, de octubre a diciembre de 1934.

Al año siguiente de su victoria en la carrera de Londres a Australia, Tom Campbell Black y Florence Desmond contrajeron matrimonio. No transcurrió mucho tiempo antes de que Beryl intentara recuperar al aviador, como si se tratara de un trofeo de caza. La aviadora quiso atraer la atención del piloto con otra gesta aeronáutica.  Primero voló desde Nairobi  hasta al Reino Unido y allí empezó a planificar su siguiente hazaña.

En 1936, por primera vez un piloto, el escocés Jim Mollison, había cruzado el Atlántico norte, de este a oeste.  Beryl cenó con Mollison y le dijo que quería hacer lo mismo, pero desde el Reino Unido y no desde Irlanda como había hecho él. A Jim le sorprendieron  tanto las intenciones de Markham que le ofreció el avión que estaba construyendo para él, Messenger. Ella aceptó de inmediato la oferta. La intrépida aeronauta despegó de Abingdon, en Oxfordshire, el 4 de septiembre, rumbo a Nueva York. El vuelo no fue todo lo bien que hubiera querido porque tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia  en la costa de Newfoundland, Canadá. En cualquier caso, Beryl sería la primera mujer en cruzar el Atlántico norte, de este a oeste.

Cuando Tom se enteró de la proeza de su amiga hizo unas declaraciones a la prensa: “Increible, yo pensé que lo conseguiría, pero la meteorología, en lo que es siempre una travesía difícil, fue espantosa”.  Las palabras del piloto británico emocionaron a la aviadora. Beryl quería volver a Londres y ver a Tom. Había logrado llamar su atención, de eso no tenía la menor duda. Sin embargo, el 20 de septiembre le comunicaron por teléfono que Campbell Black había muerto en un estúpido accidente en el aeródromo de Liverpool: estaba con su avión en la pista, aguardando el turno de despegue, cuando otra aeronave chocó con la suya.

Es posible que aquél día Beryl Markham perdiera al verdadero amor de su vida, o quizá el famoso aviador murió demasiado pronto y así adquirió la condición de leyenda en el corazón de la aviadora.

Beryl Markham: Las otras memorias de África:

https://elsecretodelospajaros.wordpress.com/2013/09/28/beryl-markham-las-otras-memorias-de-africa/

3 comentarios el “La gran carrera de 1934, de Londres a Melbourne

  1. yo los unicos datos que te puedo dar son :Edita:Jose LostauDeposito legal:SE-1173-2010Printed by Publidisa.Yo que soy su sobrina,no se como le sentara…no creo que mal, pero si tienessincero interes en leerlo,ponte en contacto y pide permiso,porque creo que,lo hizo para la familia.un saludo. Date: Mon, 28 Oct 2013 15:33:14 +0000 To: goded_3710@hotmail.com

  2. Pingback: La aviadora Tracey Curtis-Taylor tras Lady Mary y Amy Johnson | elsecretodelospajaros

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