Harriet Quimby y Matilde Moisant

Matilde y Harriet

Harriet Quimby (izquierda) y Matilde Moisant

Harriet Quimby nació en Michigan y se educó y vivió en la granja familiar hasta que cumplió los 25 años, justo en 1900. Entonces se trasladó a vivir a San Francisco, California, con la ilusión de trabajar como actriz. Sin embargo, sus dotes como escritora y su instinto natural para descubrir las noticias la convertirían en una magnífica periodista. Su espíritu independiente la llevó a Nueva York en busca de emociones más intensas. Allí trabajó como reportera y fotógrafa del semanario Leslie. Harriet viajó y escribió magníficos artículos sobre un amplio repertorio de asuntos y alcanzó una merecida fama como periodista en la Gran Manzana.

En 1911, cuando tenía 36 años, recibió clases de vuelo en la escuela de Alfred Moisant, en Long Island, y se convirtió en la primera mujer estadounidense con una licencia de piloto. En la escuela conoció a Matilde Moisant, hermana de Alfred- el propietario de la escuela de pilotos- que también estaba aprendiendo a volar. Pocas semanas después de que Harriet consiguiera su licencia, Matilde obtuvo la suya y pasó a ser la segunda mujer estadounidense con una licencia de piloto.

Sin abandonar sus quehaceres periodísticos, Harriet inició una gira por Estados Unidos y México para realizar vuelos de demostración. Matilde hizo lo mismo y en septiembre de 1911 consiguió el premio de altura Rodman-Wanamaker al volar a 370 metros en Garden City, Nueva York.

En primavera de 1912 Harriet cruzó el Canal de la Mancha; fue la primera mujer en hacerlo. El 14 de abril de 1912 en Wichita Falls, Texas, nada más aterrizar el avión de Matilde Moisant se incendió por culpa de una fuga de combustible. La celeridad con que actuó el equipo de rescate y el grueso traje de lana de vuelo que llevaba Matilde la salvaron de morir quemada entre los restos del aparato. Ese mismo día se hundió el Titanic. Su familia, que en 1910 había perdido en otro accidente de aviación a su hermano John, insistió en que dejara de volar. Matilde abandonó para siempre su carrera aeronáutica. El 1 de julio de aquél año, en un vuelo de demostración cerca de Quincy, Massachusetts, el avión de Harriet Quimby entró en picado de forma abrupta y ella y su acompañante salieron despedidos de la cabina. Un estúpido accidente sesgó prematuramente la vida de aquella mujer única.

En poco más de un año Harriet y Matilde obtuvieron sus licencias de piloto, realizaron vuelos extraordinarios y sufrieron serios accidentes que a una le costó la vida y a la otra se la alargaría más de cincuenta años.

Matilde Moisant murió en Glendale, California, en 1964 a los 85 años de edad.

de Francisco Escarti Publicado en Aviadoras

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