HP42, una forma de volar exclusiva y excluyente

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El nombre de esta aeronave, Hano (G-AAUD), muy posiblemente le viene de Hannón II el Grande, un acaudalado cartaginés que se opuso a la guerra contra Roma, que lideraba Amilcar Barca, y exploró la costa del norte de África para seguir añadiendo más tierras a las muchas que ya poseía.

El avión pertenecía a la Imperial Airways y está fotografiado en 1932 en Kuwait, durante una escala para repostar, en la que el Sheikh de Sharjah se aprestaba a suministrar la guardia armada que lo protegía. La base operativa de este aparato estaba en El Cairo. 

Se trata de un Handley Page HP42 E que voló por primera vez el 24 de junio de 1931. La sección delantera del fuselaje era metálica, aunque las alas estaban recubiertas de tela al igual que los planos de la cola y parte del fuselaje posterior. Equipado con 4 motores Bristol Jupiter XIFs de 490 hp, cada uno, transportaba inicialmente 18 pasajeros, 6 en el compartimento del fuselaje delantero y 12 en el trasero.

Los HP42 poseían alas de gran superficie para garantizar una velocidad de aterrizaje muy lenta, tal y como impuso la Imperial Airways. Volaban relativamente despacio (alrededor de 90 mph), consumían mucho combustible y las corrientes de viento atmosféricas hacían que el pasaje se viera sometido a un molesto zarandeo. Se construyeron cuatro unidades de este tipo y otras cuatro de la versión HP45. En 1940 pasaron a la Royal Air Force, tras casi una década de servicio en las rutas de la Imperial Airways del oriente africano y la India, sin que se produjera ningún accidente en el que alguna persona perdiera vida.

La cabina de pasaje de los HP42 trataba de emular a los lujosos vagones Pullman del Oriente Express. En un principio los pasajeros no estaban obligados a llevar cinturón de seguridad y podían ver la velocidad del aparato y la altura de vuelo en unos indicadores montados en un mamparo. El servicio a bordo era exquisito: comidas calientes, vajilla de porcelana, cubertería de plata, barra libre… Durante los trayectos con varias etapas los pasajeros dormían en hoteles lujosos y a bordo la costumbre obligaba a que vistieran con elegancia. Un viaje de Londres a la Ciudad de El Cabo (Sudáfrica), se efectuaba en unos cuatro días, sin colas ni esperas, ni aglomeraciones en los aeropuertos.

Estas aeronaves estaban consideradas como el buque insignia de la aviación británica de la década de 1930. Con ellas se organizaron vuelos especiales para atraer a bordo a políticos, artistas, científicos y aristócratas. El rey Jorge VI y la reina Isabel pertenecieron al selecto grupo de personalidades que volaron los HP42.

Con los HP42 desaparecería para siempre una forma de volar tan exclusiva como excluyente.

 

de Francisco Escarti Publicado en Aviones

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